La crema de cacahuete tiene ese punto tostado que transforma una tostada, pero también una salsa para verduras o unas galletas. Prepararla en casa es sencillo: necesitas cacahuetes, un procesador adecuado y unos minutos para ver cómo los trocitos se convierten en una pasta untuosa.
Si prefieres comprarla, también puedes encontrar opciones con una composición sencilla. Vamos a preparar la versión casera, comparar ambas alternativas y descubrir cinco recetas con crema de cacahuete para aprovechar el tarro.

Receta casera: cacahuetes tostados, procesador, paciencia (y el truco de la sal)
Para un tarro pequeño necesitas 300 g de cacahuetes tostados, pelados y sin sal, y una pizca de sal opcional. Utiliza un procesador apto para triturar frutos secos y respeta su capacidad mínima y sus tiempos de descanso.
Pon los cacahuetes en el vaso y tritura por tandas. Primero obtendrás una especie de arena; después, una masa espesa que se agrupa. Sigue trabajando, deteniendo la máquina para bajar los restos de las paredes con una espátula. Hazlo siempre con el aparato apagado.
Al continuar, el cacahuete libera su grasa y la mezcla se vuelve cremosa. No añadas agua para ayudar: cambia la preparación y su conservación. Tampoco necesitas incorporar aceite. Si la máquina se calienta, deja que descanse antes de seguir.
Calcula unos diez minutos con los cacahuetes ya tostados, aunque dependerá del procesador y las pausas. El truco de la sal es añadir una pizquita al final, probar y ajustar: realza el tostado sin convertir la crema en un condimento salado. Queda especialmente apetecible sobre pan caliente, con unas rodajas de plátano.
Casera o comprada: tiempo, precio y textura
La crema de cacahuete casera permite ajustar el punto de sal y dejar algunos trocitos. A cambio, hay que preparar los ingredientes, triturar y limpiar el vaso. La comprada resulta práctica cuando necesitas abrir el tarro y cocinar.
Para comparar precios, mira el coste por kilo. En casa, 300 g de cacahuetes producen aproximadamente esa misma cantidad de crema, descontando lo que queda en el procesador. Compara ese coste con el de un tarro de composición equivalente: la casera no siempre sale más barata.
La textura también cuenta. Un procesador doméstico puede dejar una pasta ligeramente granulosa; algunas cremas comerciales son más finas. Para salsas funciona bien la suave y, para tostadas, la crujiente aporta un contraste agradable.
Cómo leer la etiqueta: 100 % cacahuete vs. con azúcar, sal y aceite de palma; calorías y proteínas por cucharada
Empieza por los ingredientes. Si buscas el sabor del fruto sin añadidos, elige una crema cuyo único ingrediente sea cacahuete. Otras incorporan azúcar, sal o grasas añadidas, como aceite de palma, que modifican el sabor, la composición y la textura.
Al comparar una crema de cacahuete ecológica, revisa igualmente la etiqueta: la certificación ecológica no significa por sí sola que lleve únicamente cacahuetes ni que aporte menos calorías. La denominación mantequilla de cacahuete tampoco basta para conocer su composición.
Como orientación, una cucharada de 15 g de crema 100 % cacahuete puede aportar unas 90–95 kcal y alrededor de 4 g de proteínas. La cantidad cambia según el producto y lo colmada que esté la cuchara. Para calcular tu ración, multiplica los valores por 100 g de la etiqueta por 0,15. Los azúcares presentes de forma natural pueden aparecer en la tabla aunque no haya azúcar añadido.
5 recetas: salsa satay, galletas de 3 ingredientes, smoothie, aderezo para ensalada, porridge
Salsa satay rápida. Mezcla dos cucharadas de crema de cacahuete con una de salsa de soja, una de zumo de lima y tres de agua caliente. Ajusta el agua poco a poco y añade una pizca de jengibre. Sirve con brochetas de pollo bien cocinadas o tofu dorado.
Galletas de tres ingredientes. Mezcla 180 g de crema de cacahuete, 200g de harina de almendra y un huevo mediano. Forma doce bolitas, aplástalas sobre papel de horno y hornea a 180°C durante 10–12 minutos. Déjalas enfriar en la bandeja antes de moverlas: salen blanditas y ganan consistencia al enfriarse. Para una versión más dulce, añade también 2 cdas de azúcar a la masa.
Smoothie de plátano. Tritura un plátano, 200 ml de leche o bebida vegetal y una cucharada de crema de cacahuete. Con plátano previamente congelado queda más espeso. Ajusta el líquido según prefieras beberlo o tomarlo con cuchara.
Aderezo para ensalada. Emulsiona una cucharada de crema de cacahuete con una de zumo de limón, dos de agua y una cucharadita de aceite de oliva. Prueba antes de salar. Combina con col, zanahoria y pepino.
Porridge cremoso. Cocina 40 g de copos de avena con 200 ml de leche durante unos cinco minutos, removiendo. Incorpora una cucharada de mantequilla de cacahuete al apagar el fuego y termina con manzana y canela.
Conservación y por qué se separa el aceite
Guarda la crema casera en un tarro limpio, seco y bien cerrado, preferiblemente en la nevera. Prepara cantidades pequeñas y utiliza siempre una cuchara limpia y seca. Para la comprada, sigue las indicaciones del fabricante tras abrirla.
La capa de aceite aparece porque la grasa del cacahuete se separa de los sólidos. Remueve desde el fondo para recuperar la textura; retirarla deja la pasta más seca. Si detectas olor rancio o moho, desecha el contenido.







