En los últimos años, el ayuno intermitente ha pasado de ser una práctica casi desconocida a convertirse en uno de los enfoques nutricionales más comentados. No se trata de una dieta milagro ni de dejar de comer sin control, sino de una forma diferente de organizar las comidas, respetando los ritmos del cuerpo.
Lejos de tratarse de dejar de comer sin sentido, el ayuno intermitente propone algo mucho más simple: cuándo comer importa tanto como qué comemos.
Si te interesa mejorar tu relación con la comida, entender mejor cómo funciona tu metabolismo o simplemente tienes curiosidad por saber de qué va todo esto, aquí te cuento qué es el ayuno intermitente, cómo se practica y qué dice la evidencia científica.

Qué es el ayuno intermitente
Cuando hablamos de ayuno intermitente nos referimos a alternar periodos de alimentación con periodos en los que no se ingieren alimentos, permitiendo al organismo descansar a nivel digestivo y metabólico.
No impone alimentos concretos ni elimina grupos enteros, lo que lo hace más flexible que muchas dietas tradicionales. Si quieres profundizar en la base científica y en cómo se define exactamente esta estrategia, te recomiendo leer este artículo donde explican en detalle qué es el ayuno intermitente y cómo funciona a nivel fisiológico.
Tipos de ayuno intermitente más comunes
No existe un único protocolo. Estos son los más habituales:
- Ayuno 16:8. Es el más popular. Consiste en ayunar 16 horas y concentrar las comidas en una ventana de 8 horas. Es habitual saltarse el desayuno y comer entre el mediodía y la noche.
- Ayuno 14:10. Una versión más suave, ideal para principiantes. Permite adaptarse sin cambios bruscos en los horarios.
- Ayuno 5:2. Cinco días de alimentación normal y dos días no consecutivos con una ingesta muy reducida de calorías.
- Ayuno de 24 horas. Se practica una o dos veces por semana y suele reservarse para personas con experiencia previa.
Qué dice la ciencia sobre el ayuno intermitente
Cada vez más estudios analizan los efectos del ayuno intermitente y muchos coinciden en beneficios potenciales como:
- Mejora de la sensibilidad a la insulina
- Apoyo a la pérdida de grasa corporal
- Mejor regulación del apetito
- Potencial impacto positivo en la salud metabólica
Eso sí, no es mágico ni válido para todo el mundo. Los resultados dependen del contexto, la calidad de la dieta y el estilo de vida.
Dietas compatibles con el ayuno intermitente
Una de las ventajas del ayuno intermitente es que puede combinarse con distintos enfoques de alimentación, según las preferencias de cada persona:
- Dieta mediterránea: probablemente la más sostenible. Basada en verduras, frutas, legumbres, pescado, aceite de oliva y alimentos frescos.
- Dieta baja en ultraprocesados: centrarse en comida real facilita mucho el ayuno.
- Dieta alta en proteínas: ayuda a mantener la saciedad durante el ayuno.
- Alimentación vegetariana o vegana: perfectamente compatible, siempre que se planifiquen bien los nutrientes.
El ayuno no compensa una mala dieta: la calidad de lo que comes sigue siendo clave.
Ejemplo de menú en ayuno intermitente 16:8
Para entenderlo mejor, aquí tienes un ejemplo sencillo y realista, sin alimentos raros ni preparaciones complicadas.
Ventana de alimentación: de 12:00 a 20:00
Comida (12:00)
- Ensalada grande de hojas verdes con tomate, pepino y aguacate
- Pechuga de pollo a la plancha o legumbres salteadas
- Arroz integral o patata asada
- Aceite de oliva virgen extra y especias
- Agua o infusión
Merienda (16:30)
- Yogur natural o yogur griego
- Un puñado de frutos secos
- Fruta de temporada
Cena (19:30)
- Crema de verduras o verduras al horno
- Pescado al horno o tortilla francesa
- Pan integral o quinoa
- Un chorrito de aceite de oliva
Este tipo de menú aporta saciedad, nutrientes y energía, facilitando el ayuno sin pasar hambre.
Consejos prácticos para empezar con ayuno intermitente
Si estás pensando en probarlo, ten en cuenta estos puntos:
- Empieza poco a poco (12 o 14 horas de ayuno)
- Prioriza comidas completas y saciantes
- Mantente bien hidratado (agua, infusiones, café solo)
- Dormir bien facilita mucho el proceso
- Escucha a tu cuerpo y evita forzarte
- Ajusta el ayuno a tu rutina, no al revés
- Rompe el ayuno con alimentos fáciles de digerir, no compenses con atracones en la ventana de comida
Errores comunes que conviene evitar
- Saltarse comidas y comer mal
- Pensar que “todo vale” dentro de la ventana
- No dormir lo suficiente
- Compararte con otras personas
- Forzar el ayuno cuando el cuerpo no responde bien
El ayuno intermitente no es una competición, es una herramienta que debe adaptarse a cada contexto.
Conclusión
El ayuno intermitente puede ser una opción interesante para algunas personas, siempre que se entienda bien y se aplique con sentido común. No sustituye una alimentación equilibrada, pero puede complementarla.
Como en cualquier cambio de hábitos, la información y la personalización son clave. Investigar, probar con cabeza y, si es necesario, consultar con un profesional marcará la diferencia.
