La piel refleja nuestros hábitos diarios y cuidar la piel también empieza en la cocina: en esa ensalada llena de color, en un pescado al horno o en la fruta que elegimos para desayunar.
Una alimentación variada, rica en frutas, verduras, grasas saludables y proteínas de calidad, aporta nutrientes que participan en el mantenimiento de los tejidos y ayudan a cuidar el organismo desde dentro. Pero comer bien no lo es todo: el descanso, la protección frente al sol y la rutina cosmética también influyen en su aspecto.

Qué alimentos ayudan a cuidar la piel
No existe un alimento capaz de cambiar por sí solo el aspecto de la piel. Lo más interesante es incluir distintos grupos dentro de una alimentación variada y aprovechar sus nutrientes en platos sencillos y apetecibles.
Frutas rojas y cítricos
Las fresas, frambuesas, naranjas, mandarinas y otros cítricos aportan vitamina C, un nutriente necesario para la formación normal de colágeno. También contienen compuestos vegetales antioxidantes.
Una forma fácil de incorporarlos es preparar un bol de yogur natural con fresas, naranja y copos de avena. Es una combinación sencilla para el desayuno o la merienda.
Aceite de oliva virgen y frutos secos
El aceite de oliva virgen extra, las almendras, las avellanas y otros frutos secos proporcionan grasas insaturadas y vitamina E. Esta vitamina participa en la protección de las células frente al daño oxidativo.
Puedes añadir un puñado de frutos secos a una ensalada de hojas verdes, garbanzos y aguacate, y aliñarla con aceite de oliva y unas gotas de limón.
Tomate cocinado
El tomate contiene licopeno, un pigmento antioxidante que se aprovecha especialmente bien cuando el tomate se cocina y se acompaña de una pequeña cantidad de grasa.
Una salsa casera de tomate con aceite de oliva puede servir como base para unas lentejas, un arroz, unas verduras al horno o un plato de pasta integral.
Zanahoria y boniato
La zanahoria y el boniato son ricos en betacaroteno, un compuesto que el organismo puede transformar en vitamina A. Esta vitamina contribuye al mantenimiento normal de la piel.
Una crema de zanahoria y boniato con puerro, caldo y un chorrito de aceite de oliva es una manera fácil y reconfortante de incluirlos en el menú.
Pescado azul
Las sardinas, la caballa, el salmón y otros pescados azules aportan ácidos grasos omega-3. No son antioxidantes como la vitamina C, pero sí forman parte de una alimentación equilibrada.
Puedes preparar unas sardinas al horno con patata y cebolla o acompañar un lomo de salmón con verduras de temporada.
Té verde
El té verde contiene polifenoles y puede formar parte de las bebidas habituales. Lo ideal es tomarlo sin convertirlo en una solución única ni añadirle grandes cantidades de azúcar.
Qué hábitos pueden restar
El consumo frecuente de azúcar y productos ultraprocesados puede favorecer procesos como la glicación, que afecta a proteínas del organismo como el colágeno. Por eso conviene reservar la bollería, los refrescos y otros productos muy azucarados para ocasiones puntuales.
El alcohol también puede favorecer la deshidratación y alterar el descanso. Dormir poco de manera continuada se refleja en el cansancio y puede influir en el aspecto apagado de la piel. Una alimentación cuidada necesita acompañarse de horarios de descanso razonables y una buena hidratación.
Los tres gestos externos que completan el cuidado
1. Un antioxidante tópico por la mañana
La vitamina C de los alimentos llega al organismo y también a la piel. Aun así, la alimentación y la aplicación tópica cumplen funciones diferentes y pueden complementarse.
En este sentido, un sérum de vitamina C puede formar parte de una rutina antioxidante por la mañana. Conviene aplicarlo después de la limpieza y antes del protector solar, siguiendo las indicaciones del producto y teniendo en cuenta la tolerancia de cada piel.
2. Protector solar cada mañana
La protección solar debe ser el paso final de la rutina de mañana. Elige un producto de amplio espectro y FPS 30 o superior, y reaplícalo cuando vayas a pasar tiempo al aire libre. La sombra, la ropa y las gafas de sol también ayudan a reducir la exposición.
3. Hidratación constante por la noche
Por la noche, la piel necesita recuperar confort y mantener su barrera natural. Una rutina sencilla que incluya limpieza suave e hidratación facial ayuda a conservar su confort y a reforzar la función de la barrera cutánea, sin necesidad de acumular demasiados productos.
La importancia de la constancia
Cuidar la piel requiere constancia y una visión global. Una dieta variada puede aportar nutrientes importantes, mientras que la protección solar, los antioxidantes tópicos y la hidratación ayudan a cuidar su superficie. Los cambios no suelen apreciarse en tres días: la piel necesita tiempo y regularidad para reflejar los hábitos que mantenemos.
Como explica Iryna Velychko, esteticista y fundadora de Unison (unisonestetica.es):
«Cuando una clienta me dice que come bien y bebe dos litros de agua pero tiene la piel apagada, casi siempre falta lo mismo: un antioxidante por la mañana y un protector solar encima. La dieta construye la piel desde dentro; la rutina la protege desde fuera.»
«La vitamina C que tomamos con la naranja llega a la sangre, pero a la epidermis le llega muy poca. Por eso en cabina insistimos en aplicarla directamente sobre la piel por la mañana, antes del protector solar.»


