Estas pechugas de pollo con salsa de queso son de las que invitan a llevar pan a la mesa. Los filetes dorados se mezclan con una salsa cremosa de nata y queso semicurado, con el sabor suave de la cebolla pochada y un toque de ajo.
Es una receta fácil, sin horno y preparada en una misma sartén. El pollo termina de cocinarse dentro de la salsa, aprovechando también los jugos que ha soltado, para que cada bocado quede bien sabroso.

Puedes acompañarlo con arroz blanco, unas patatas o verduras y dejar que la salsa una todo el plato. Una comida sencilla y reconfortante para esos días en los que te apetece algo más que una pechuga a la plancha.
Por qué te van a encantar estas pechugas
Esta receta se prepara en una misma sartén y con ingredientes fáciles de encontrar. El queso semicurado aporta sabor sin necesidad de añadir muchas especias, mientras que la cebolla pochada suaviza el conjunto.
Es una buena opción para una comida en familia o una cena acompañada de verduras. Además, puedes adaptar la intensidad de la salsa escogiendo un queso más suave o con un poco más de carácter.
Vídeo de la elaboración
Aquí podrás ver cómo preparar las pechugas, dorarlas y terminar de cocinarlas en la salsa de queso.
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Cómo hacer pechugas de pollo con salsa de queso
Pechugas de pollo con salsa de queso
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo grandes
- 1 cebolla
- 3 dientes de ajo
- 400 ml de nata para cocinar
- 200 g de queso semicurado rallado
- 1 chorro de aceite de oliva
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
Utensilios recomendados para esta receta
A continuación detallo algunos utensilios que he usado para esta receta y que puedes encontrar en Amazon u otros sitios (contiene enlaces de afiliado).
Instrucciones
- Pela y pica la cebolla y los dientes de ajo muy finamente. Ralla el queso semicurado y resérvalo.
- Corta las pechugas en filetes de grosor parecido y salpimienta por ambos lados.
- Calienta una sartén amplia con un chorro de aceite de oliva. Dora los filetes por tandas, sin amontonarlos, unos 1–2 minutos por lado según su grosor. Retíralos a una fuente; terminarán de cocinarse en la salsa.
- Baja el fuego y añade la cebolla y el ajo a la misma sartén, aprovechando el aceite restante. Añade una pizca de sal y cocina unos 8–10 minutos, removiendo, hasta que la cebolla esté tierna y transparente. Evita que el ajo se queme.
- Vierte la nata y remueve para incorporar los restos dorados del fondo. Añade pimienta y sal con moderación. Incorpora el queso semicurado rallado y cocina a fuego suave, removiendo hasta que se funda.
- Devuelve las pechugas a la sartén junto con los jugos que hayan soltado. Reparte la salsa por encima y cocina a fuego medio-bajo unos 5 minutos. Comprueba que el centro de los filetes estén listos antes de retirarlo del fuego.
- Prueba la salsa, ajusta de sal y pimienta si hace falta y sirve las pechugas calientes con la salsa por encima.
Notas
Consejos para que el pollo quede jugoso y la salsa cremosa
Corta los filetes con un grosor parecido
Si unos son mucho más gruesos que otros, será difícil que todos queden en su punto. Procura hacer cortes uniformes y evita dejarlos excesivamente finos, porque se secan antes.
Dorar el exterior no significa que el interior ya esté cocinado. La referencia más fiable es comprobar con un termómetro que la parte más gruesa alcance 74 °C.
Dora el pollo por tandas
Al llenar demasiado la sartén, baja la temperatura y la carne tiende a soltar agua. Deja espacio entre los filetes para que se doren y reserva también el jugo que suelten en la fuente.
Cocina la salsa con suavidad
Una vez incorporado el queso, mantén el fuego suave y remueve. No necesitas un hervor fuerte: el objetivo es que el queso se funda y se integre con la nata.
Truco de experto...
Variaciones que puedes probar
Estas son algunas alternativas para adaptar la receta:
- Con un queso más suave: utiliza un queso tierno que funda bien. La salsa tendrá un sabor menos intenso y su consistencia puede variar.
- Con un toque de queso azul: sustituye una pequeña parte del semicurado por queso azul. Añádelo poco a poco para que no domine el plato.
- Con champiñones: saltéalos antes de incorporar la nata y deja que se evapore el agua que suelten.
- Con un toque de mostaza: incorpora una pequeña cantidad a la salsa y prueba antes de añadir más. Aportará un matiz más intenso.

Con qué acompañar las pechugas en salsa
El arroz blanco es una opción sencilla para recoger la salsa. También puedes servirlas con un puré de patata cremoso o unas patatas al horno.
Si prefieres una guarnición de verduras, prueba con brócoli al vapor, judías verdes o calabacín a la plancha. Una ensalada fresca también combina bien con la cremosidad del plato.
Preguntas frecuentes
¿Qué queso puedo utilizar?
El semicurado es el que usamos en esta receta. Escoge uno que te guste y que funda bien, y rállalo antes de incorporarlo. Otros quesos cambiarán tanto la intensidad del sabor como la textura de la salsa.
¿Puedo sustituir la nata por leche?
La leche es más líquida y tiene menos grasa, de modo que no dará el mismo resultado con estas proporciones. Para seguir esta receta y obtener una salsa cremosa sin añadir espesantes, utiliza nata para cocinar.
¿Qué hago si la salsa queda demasiado espesa?
Añade un poco de agua o nata, en pequeñas cantidades, mientras remueves a fuego suave. Ten en cuenta que la salsa espesará algo más al perder temperatura.
¿Puedo triturar la salsa?
Sí. Si prefieres no encontrar los trocitos de cebolla, puedes triturarla antes de devolver el pollo a la sartén. Después continúa con la cocción final.
¿Se puede congelar?
La salsa de nata y queso puede separarse o quedar granulosa después de descongelarla. Por textura, es preferible disfrutar este plato recién hecho. Si lo congelas, ten en cuenta que la salsa puede perder parte de su cremosidad.
Una receta sencilla para disfrutar de una buena salsa
Estas pechugas de pollo con salsa de queso combinan el sabor del pollo dorado, la cebolla pochada y el queso semicurado en un plato sabroso y sin complicaciones. Me parece una propuesta especialmente apetecible para quienes disfrutan de las salsas cremosas y de las recetas que se resuelven en una sartén.
¿Con qué lo acompañarías tú: arroz, patatas o verduras? Cuéntamelo en los comentarios y guarda la receta para tu próxima comida.











